
Me escapé del mundo yéndome al norte,
pero otro mundo esperaba allá.
Yo arrimé, siempre disparo a mansalva, pero esa piel fue particular.
La hacés bien, y aunque te hierva la sangre
te encadenas para no llamar.¿Cómo hacés? Conozco todos tus trucos,
pero aún así me das que pensar.Te guardas
el orgullo donde nadie
pueda dudar de que lo tenés.Y así vas,
sin perder el objetivo,
pidiendo dos cuando querés tres.
Ya estoy bien, ya me ordené en mi desorden,y aquellas voces no
me hablan más. Por favor, mentime y dame la espalda,
otra vez no quiero patinar. Me endulzás, el ego siendo sincero,
dale un poco y te va a pedir más. Lo sabés, no hay arma mas seductra,
que contestar siempre la verdad. Siempre estás, del otro lado del muro
de los lamentos que me contás. No sé hablar, sin decir malas palabras:
amantes, mentira, infidelidad.