- ¿Como se olvida? no recordando, ¿como se recuerda? a partir de los sentidos. ¿Que quiere decir esto? una imagen, o un sonido, o un aroma digamos, te despiertan un recuerdo ¿Lo que tenemos que hacer? Tenemos que anular los sentidos.
- Esta totalmente loco, aunque a mi me deje ciega, sorda y muda yo igual me voy a seguir acordando de todo. Te voy a tomar yo un examen a vos: por ejemplo, pensa en un elefante rosa…ahora olvídate del elefante. Ahora responde mi pregunta: de que te dije yo que te olvidaras? Ves, es imposible olvidarse de lo que uno sabe que ya se olvidó"
La memoria no está en la cabeza, ¿usted no se puede olvidar de un simple elefante rosa que le nombré y quiere que yo me olvide de toda una vida de recuerdos? Millones de recuerdos inolvidables son lo que nos hacen ser lo que somos. La memoria se podrá dormir, pero nunca se muere, está en el corazón. Las vivencias, las frustraciones, los sueños, todo revuelto y listo para salir en la primera de cambio, ¿sabes qué? yo podré quedarme acá por toda la eternidad, pero los recuerdos son míos
Así Aladino aprendió que los deseos por mas inalcanzables o descabellados que parezcan hay que animarse a intentarlos, arriesgarse a la aventura de dar el primer paso. Y una vez que damos ese primer paso, y aunque la lucha resulte despareja, siempre hay que seguir adelante. No hay que rendirse, como Aladino, cuyo sueño de casarse con la princesa y ser príncipe era un sueño imposible, sin embargo, cuando la llevó a ver el mágico mundo en su alfombra mágica, supo que había hecho bien en dejarse guiar por sus deseos. Porque los deseos muchas veces son buenos guías, nos muestran el lugar hacia donde partir. Como así también, a veces los deseos nos muestran el lugar al que hay que volver. Y como Aladino, cuando volvió al palacio, aprendió que a veces el secreto no es vivir deseando lo que no se tiene, sino querer lo que se tiene. Y una cosa hay que aprender: nuestros deseos no siempre van a cumplirse ya, aquí y ahora. Es parte de la vida aceptar que nuestros deseos no siempre son órdenes para un genio bueno. A veces otros deseos ajenos son los que ordenan nuestra vida, pero lo que nos enseña la historia de Aladino es que el genio que si puede escucharnos siempre no está en ninguna lámpara maravillosa, sino dentro de nosotros mismos. Dentro nuestro hay un genio poderoso que puede cumplir nuestros sueños. Ese genio espera nuestras órdenes y quiere cumplir nuestros deseos


